miércoles, 6 de abril de 2011

A propósito de la visita del Comandante Chávez a nuestra ciudad.



No caben dudas de que el 29 de marzo de 2011, para la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de La Plata, quedará en la memoria como una jornada bisagra en la que se sucedieron hechos de magnitud histórica no sólo para la propia institución, sino, además, para la comunidad en la que ésta se inserta.
Hugo Chávez no sólo visita la ciudad de La Plata con motivo de recibir un premio, sino que a su vez, desprovisto de toda  la fanfarria necesaria para los mandatarios extranjeros, llega al barrio "el Mondongo" como uno más de los miles y millones de militantes de las causas nacionales y populares en América Latina. Luego de una visita como la del Comandante Chávez, en la que fue recibido por más de 6 mil personas, ya las cosas nunca serán como antes.
Es evidente que los hechos no caen en la categoría del “ya fue” como suelen decir los más jóvenes. Aún resuenan en letras de molde y en algunos micrófonos las críticas de diversos sectores periodísticos y políticos por la entrega al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, del Premio Rodolfo Walsh por parte de nuestra  Facultad. Aún se puede ver la tremenda indignación que provocó ese hecho en las mentes y en las ideologías de determinados sectores de poder.
En función de las críticas oídas y leídas sobre los fundamentos y objetivos del otorgamiento de este premio a Chávez, y si bien es evidente que aún falta mucho por hacer en materia comunicacional, no podemos perder de vista que esta etapa recién comienza gracias a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
En este sentido habrá que tener paciencia y poner atención en sostener los nuevos  espacios de expresión que comienzan a ver la luz en los distintos soportes - televisivos, radiales, redes sociales, cine.

El poder hegemónico de los medios de comunicación en la construcción de los relatos y discursos sigue siendo tan poderoso, que logra “convencer” a  una buena parte de la ciudadanía sobre la idea de que se le entregó un premio de libertad de expresión a un dictador. La tergiversación en el relato de los hechos llegó a un punto tal de confusión, que consiguió construir en el imaginario de algunos sectores medios la idea de que estudiantes formados en la universidad pública son tan dictadores como el dictador que recibió el galardón. Ni hablar del aprovechamiento del tema que hacen partidos políticos como la Coalición Cívica y la Unión Cívica Radical, dignos representantes del partido político Grupo Medios de Comunicación Clarinete de la Nación, que ya preparan un proyecto legislativo de repudio por la entrega del premio a Chávez.  
Algunos fundamentan sus decisiones sosteniendo que el presidente venezolano ha cerrado, por ejemplo, 32 radios y poco se le otorga espacio a decir que son licencias vencidas. Hablan de 32 emisoras cerradas desde este concepto de la censura, pero no explican cuántas más se han abierto y en manos de quiénes están estas emisoras.

¿Por qué el Premio Rodolfo Walsh a Chávez?

Cabe hacer algunas aclaraciones. El Premio Rodolfo Walsh que recibió el presidente venezolano, es una distinción a la construcción de espacios de comunicación popular al servicio del pueblo, para el pueblo y protagonizado por el pueblo.
Lo que no dicen los escribas de los medios de comunicación hegemónicos es que quienes toman la decisión de a quién se le entrega el premio Rodolfo Walsh cada año no es una decisión en solitario de una decana, sino del  Honorable Consejo Directivo de la Facultad, asumido como comité de selección, evaluación y dictamen.
Hay tres rubros. Se premia la trayectoria profesional, la labor periodística del año y la mejor tesis de investigación periodística en ámbitos universitarios de la República Argentina. Es decir: es la comunidad educativa en su conjunto representada por los docentes, no docentes, graduados y alumnos integrantes del Consejo Directivo quien realiza la distinción.
Es un premio que desde 1997 se otorga a aquellas personalidades que en el ámbito nacional y latinoamericano contribuyen a la construcción de la comunicación popular, a la justicia y a la equidad social, a la paz y unidad de los pueblos, a la democracia. En este sentido, y no desde lo estrictamente periodístico, es que en 2009 la Facultad de Periodismo otorgó la distinción por su trayectoria al Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia,  Evo Morales Ayma y crea para la edición 2011 la categoría “Presidentes Latinoamericanos por la Comunicación Popular”.
Como aclaró en más de una oportunidad la decana de la Facultad de Periodismo, Dra. Florencia Saintout, “El premio que la comunidad académica ha decido otorgar al Presidente Chávez, no es un reconocimiento sólo a su trayectoria y a su lucha por la identidad de los pueblos de América, sino a todo el  pueblo venezolano que en su envestidura representa. Es el reconocimiento a la lucha de un pueblo que desde hace años trabaja por la construcción de la unificación latinoamericana usando como herramientas los instrumentos de integración plasmadas en la UNASUR y el Mercosur”.
Saintout también ha explicado que “específicamente en lo comunicacional,  este pueblo contribuye a la profundización del intercambio cultural, educativo, científico y comunicacional con la puesta en marcha de un medio de comunicación como lo es Telesur, ‘La Nueva Televisión del Sur’ que es una empresa multiestatal, integrada por Venezuela, Argentina, Cuba, Uruguay, Bolivia, Ecuador y Nicaragua que nos ha permitido a los latinoamericanos construir y difundir información propia sobre la base de nuestras realidades regionales”.

Lo maravilloso de lo que se vio en la visita del Presidente Chávez a la Facultad de Periodismo es que la universidad abrió sus puertas al pueblo, a las organizaciones sociales, a la comunidad en su conjunto, a los que quizás por diversas razones, nunca van a estar en ella como estudiantes, pero sí como comunidad que dialoga con ella y la sostiene como parte del proyecto político de la nación.
Lo que dejó la visita de Chávez a La Plata, es una sensación de alegría por la unión de los pueblos de la región que se está construyendo en el marco de la UNASUR, del Mercosur. Espacios privilegiados para la transformación, la independencia, la soberanía de los pueblos de Latinoamérica.

Lo que se pudo observar fue la masiva participación de los jóvenes, de los miles de jóvenes que hicieron fila para ingresar al predio a escuchar a uno de quienes los representa en sus ideales, en sus sueños. Los jóvenes que son el motor de la transformación y el futuro. Estaban los que, pese a quien le pese, ven en Chávez vocación y voluntad para construir otra realidad, como la voluntad y la vocación que vieron en Néstor Kirchner primero y luego en la Presidenta de la Nación Cristina Fernández. 
La visita de Hugo Chávez a nuestra Facultad está lejos de  contradecir la historia y el compromiso de Rodolfo Walsh. Porque los proyectos nacionales y populares que hoy encarnan dirigentes como Cristina y Chávez, tienen como eje el ser independiente de esos proyectos políticos, económicos, culturales, sociales que llevaron a la opresión de los pueblos.
Es al revés de lo que dicen los medios de comunicación hegemónicos. Fue una visita por la libertad, para la libertad, para la construcción de más espacios para la democracia.
Escuché decir, cantar, argumentar a los jóvenes en el predio que se preparaba para la entrega del Premio muchas cosas emocionantes, maduras, valientes, corajudas. Pero quizás la más representativa de lo que estaba sucediendo fue la que decía que “desde esta Argentina, desde este Sur del Continente, desde este proyecto nacional, popular y latinoamericano que nos interpela como Universidad, como facultad, como intelectuales y como militantes, decimos no mirar al costado y participar. Así lo hicimos con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, con la ley de matrimonio igualitario, y lo hacemos a diario con la batalla cultural, central y estratégica en la profundización del modelo de país que encabezara nuestro ex Presidente Néstor Kirchner y hoy nuestra compañera Cristina Fernández. Hoy lo hacemos asumiendo con orgullo nuestra posición.



.(*) María Elisa Ghea

Ladran Sancho (*)



La polémica surgida a partir de la decisión de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata de entregarle el premio Rodolfo Walsh al Presidente venezolano Hugo Chávez forma parte de una discusión más profunda que tiene que ver con el acceso a los medios de comunicación y el derecho a la información por parte de sectores históricamente postergados.
Chávez forma parte de esta nueva camada de presidentes que en los últimos años han llegado al poder a través del voto popular en América Latina para emprender una serie de reformas tendientes a dejar atrás los oscuros años neoliberales que sumieron a los pueblos latinoamericanos en la miseria y la humillación. Estos gobiernos han levantado las banderas de la real distribución del ingreso, la unión latinoamericana y la integración de las minorías y las clases populares. Además, son los que han comenzado a cuestionar la propiedad de los medios de comunicación y allí es donde debe buscarse la razón de que estos verdaderos generales multimediáticos se hayan convertido en la principal oposición política a las administraciones de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina.
Como bien se expresa en los fundamentos que respaldan la decisión de otorgarle el premio Rodolfo Walsh a Chávez se cuenta la creación del canal internacional Telesur. Éste, en palabras de la propia decana de Periodismo, la Dra. Florencia Saintout “nos ha permitido a los latinoamericanos construir y difundir información propia sobre la base de nuestras realidades regionales”. No está de más agregar que este canal jugó un papel vital para impedir el golpe de Estado que estaba en marcha en Ecuador el 30 de septiembre del año pasado con la cobertura que hizo de los hechos.
El premio a Chávez entonces, se enmarca en este complejo escenario donde la necesidad de democratizar el campo de la comunicación para permitir la incorporación de nuevas voces choca con la furiosa reacción de aquellos que ven afectados sus intereses.
                             
Mucho se ha hablado –y se sigue hablando- de la supuesta falta de libertad de expresión y censura a la prensa en Venezuela. Durante los últimos días se machacó constantemente desde los medios acerca de las 34 emisoras de radio que Chávez habría “cerrado” simplemente por tener una línea editorial opuesta a su gobierno. Sin embargo, poco y nada se dice acerca de cuáles fueron las razones concretas que lo llevaron a tomar semejante decisión. Los medios, y esto no es nada nuevo, tienden a presentar la información descontextualizada y a ocultar y/o tergiversar aquellas cuestiones que colisionan con sus intereses. Por este motivo es que se hace necesario explicar algunos puntos, para no terminar hablando simplemente porque el aire es gratis.
Chávez efectivamente les retiró las licencias a 34 radios. Ahora bien, el tema es más complejo que eso. Decir que es un tirano o que su gobierno es una dictadura (cuando ha ganado todas y cada una de las elecciones a las que se presentó) no es un argumento, es una forma de esquivar el bulto para no tener que explicar nada.
De las 34 emisoras, algunas eran opositoras, no todas. Primera cuestión. Otras ya prácticamente estaban extintas por lo que no transmitían y algunas ya habían empezado a hacerlo por Internet. Y el motivo por el que se les retiró la licencia no fue un capricho del Presidente si no que tiene que ver con el marco regulatorio que rige en Venezuela para los medios de comunicación. La Ley de Telecomunicaciones para ser más exactos. Lo que se les pidió a 240 emisoras –dentro de las cuales estaban estas 34- fue que presentaran toda la documentación que avalaba la vigencia de su licencia. Al no contar con esta documentación o simplemente negarse a presentarla, era evidente que estaban usurpando un lugar en el espectro radioeléctrico (que es finito, y he aquí la cuestión) de forma ilegal. Por eso se les retiró la licencia.
Es entendible que decir que el gobierno de Venezuela cerró 34 emisoras de radio le hace ruido a cualquiera. Pero también es cierto que uno no puede ni debe quedarse únicamente con el título. Es deber de cada quien informarse, buscar los por qué para no contribuir a la campaña de desinformación a la que constantemente nos vemos sometidos por determinados medios demasiado interesados en defender sus intereses. Por otra parte, al observar el mapa de la propiedad de los medios de comunicación en Venezuela llama la atención que la mayor parte de éstos tienen una línea editorial contraria -y en algunos casos, ferozmente opositora- al gobierno de Chávez. Un caso ejemplificador es el de Globovisión, canal de televisión venezolano, que llama abiertamente a derrocar a Chávez. Estas son cuestiones a tener en cuenta al momento de opinar acerca de la situación de la prensa en Venezuela.

Por otra parte, la indignación pequeño-burguesa de cierta clase media siempre dispuesta a hacerle el coro al Establishment mediático resulta, cuanto menos, curiosa. ¿Dónde estaban esas voces rabiosas cuando en 2009 el Comité Nobel Noruego le otorgó el Premio Nobel de la Paz al presidente norteamericano Barack Obama? Un hombre que desde que llegó al poder, ha aumentado el presupuesto para la guerra en Afganistán así como también el número de tropas allí apostadas a la vez que tampoco da señales de retirar las que ya se encuentran en Irak. A todo eso debería agregársele las bases militares instaladas en Colombia e impulsadas desde su administración. Y si se quiere, más acá en el tiempo, uno de los responsables del bombardeo a Libia –uno de los países más ricos del norte de África debido a sus exportaciones de petróleo, lo que no es casual- bajo la siniestra excusa de las supuestas “razones humanitarias”.
Y si el premio a Obama parece demasiado lejano al tema en cuestión, el año pasado la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) le otorgó una distinción al CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto. Magnetto, cabeza visible del multimedios más grande que existe en Argentina y para quien el cargo de Presidente de la Nación es un “puesto menor”, fue galardonado por “su trayectoria en defensa de las libertades de expresión y de prensa (sic)” según expresó el presidente de dicha entidad.
Entonces, otra vez la duda. Los que hoy gritan a los cuatro vientos su indignación porque la Facultad de Periodismo de la UNLP premió a “un dictador”, ¿qué dijeron cuando esos personajes ya mencionados fueron premiados?

Queda claro así que el premio “Presidentes latinoamericanos por la comunicación popular” otorgado al Presidente Chávez se enmarca en la batalla cultural por el acceso a la información que desde hace un par de años se ha desatado en la región y que en nuestro país se plasmó en el debate y posterior aprobación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Sin embargo hay un hecho que me molestó sobremanera y aquí no puedo evitar ponerme autorreferencial. Varios comunicadores hicieron alusiones a los estudiantes de la Facultad de Periodismo y se lamentaron de que debiéramos sufrir lo que ellos consideran un atropello por parte de las autoridades. Bien, como estudiante de dicha facultad quiero expresar que me siento orgullosa de pertenecer a una casa de estudios que otorga un reconocimiento a Hugo Chávez por su aporte a la comunicación popular. Asimismo, quiero enviar mis felicitaciones a la Decana Florencia Saintout por haber tenido el coraje de premiar a Chávez, aún sabiendo que sería blanco de los ataques cobardes de cierta prensa canalla que, paradójicamente, se encuentra en las antípodas de lo que la figura de Rodolfo Walsh representa.
Por último, viendo quiénes son los que hoy alzan la voz contra este reconocimiento es que puedo reflexionar y asegurar sin miedo a estar equivocada de que vamos por buen camino. Por eso de Ladran Sancho… ¿no?

(*) Cecilia Bibbó Pollio, estudiante de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP

domingo, 3 de abril de 2011

Quiénes somos y qué queremos.



Nuestro colectivo militante está formado por mujeres y hombres diversos. Pero además de lo ideológico y lo político, nos unen en la militancia  otras cuestiones comunes que no viene mal enumerar.
Por empezar no somos, como suele descalificar el gorilaje, militantes rentados. Por el contrario, somos laburantes, personas comunes.
Hacemos malabarismos con nuestro tiempo para poder trabajar y militar.
Hacemos acrobacias con nuestros recursos económicos para organizar actividades en los barrios y sostener nuestro local.
Como ocurre a menudo en la ciudad de La Plata, no todos nacimos acá. Muchos nos hemos radicado en esta compleja y maravillosa ciudad porque vinimos a estudiar, a trabajar, a recibir atención médica. Y nos quedamos. Otros nacimos en esta ciudad. Todos y todas la amamos, la sentimos propia, la  gozamos, la sufrimos, la queremos como se quiere a la casa de uno, incluso con sus defectos. Y por eso siempre queremos mejorarla.
Tenemos parejas, tenemos familias, tenemos hijos e hijas, y tenemos compañeros de otras agrupaciones y amigos. Algunos de los cuales no comparten nuestra posición política, amigos y amigas que no entienden nuestro compromiso militante ni nuestra filiación con el proyecto nacional y popular que encabeza la compañera Cristina Fernández de Kirchner.
Y con ellos y entre nosotros debatimos ideas, proyectos, política.
Trabajamos en oficinas, negocios, escuelas, universidades. Y también buscamos trabajo. Acompañamos a instituciones como La Casita del Abrazo, que atiende en su comedor a niños y niñas de Tolosa y Ringuelet. Lo hacemos con orgullo y compromiso, porque para nosotros la bandera de la justicia social y el compromiso con los más débiles es el fundamento.
Defendemos la educación pública en el discurso y la acción. Allí nos formamos, allí estudian nuestros hijos, allí damos clases.

Nos duele la injusticia.
Nos duele que todavía en La Plata haya barrios sin cloacas, sin red de agua potable, sin acceso a medios de comunicación gratuitos, sin luminarias, sin recolección de basura, sin asfalto.
Nos duele que haya hermanos paraguayos, bolivianos y peruanos que viven, trabajan y producen enriqueciendo nuestro patrimonio simbólico y material y aún no tengan acceso al DNI y a todos los derechos ciudadanos.
Nos duele el abandono de los espacios públicos, culturales y recreativos que no aportan a la “publicidad” oficial del actual Intendente. Nos duele el estado deplorable del Zoológico y de sus animales, la República de los Niños.
Nos duele la contaminación del Arroyo del Gato, los basurales en barrios dejados a su suerte, como Arana, Aeroparque y tantos otros.
Nos jode la falta de política forestal para mantener y enriquecer nuestro patrimonio natural, que fuera orgullo de la ciudad de las diagonales.
Nos duele que en esta ciudad pensada y diseñada para ser caminada, recorrida en bicicleta, disfrutada, el tránsito sea un caos y no haya política de seguridad vial. Nos duele cada atropellado por falta de controles. Nos duele también que la política de seguridad vial en nuestra ciudad persiga sólo fines recaudatorios.
Nos duele no tener un buen servicio de transporte público, que conecte las localidades del partido entre sí.
Nos duelen cada día sin juicio y castigo nuestros más de 700 compañeros desparecidos. Y Miguel Brú. Y Jorge Julio López.
Nos duele cada pibe que murió en Malvinas. Nos duele la Noche de los Lápices.
Nos duele que los 19 de noviembre, cumple de La Plata, toquen bandas de Capital en un gigante y pomposo escenario central mientras que en pequeños escenarios laterales tocan nuestras bandas locales que son montones y muchas tan buenas como lo supieron ser las legendarias bandas que surgieron, como aquellas, de nuestras calles
Nos duele que pierda Gimnasia y que pierda Estudiantes.
Nos enoja mucho que se explote a los trabajadores de las cooperativas y no se les respeten sus derechos. Nos duele saber que hay muchos compañeros municipales que trabajan cobrando sueldos de miseria, y con contratos precarios.
No nos gusta que metan preso a nadie por fumar un porro.
No queremos que nuestros pibes se mueran por el paco.
Nos duele que mueran miles de mujeres por abortos clandestinos, femicidios y explotación.
Nos sublevan los aprietes políticos a nuestros militantes por parte del aparato del poder instalado en nuestra Municipalidad.
Que a nuestros pibes les afanen en la calle otros pibes que han sido dejados fuera del sistema.
Nos duelen los abusos policiales y la utilización de pibes para cometer delitos.
No podemos tolerar el trabajo infantil.
Somos hermanos de Berisso y Ensenada y queremos crecer juntos.

Nos gustan los recitales de rock, las obras de teatro, tomar mate en las plazas, ver ópera, ballet y exposiciones en el Teatro Argentino; vivir en una ciudad llena de centros culturales, ferias artesanales y de diseño, estudiantes; los pibes en skate, los picaditos en las plazas, las mujeres que cocinan para otros, la diversidad de propuestas artísticas, poetas, escritores, libreros, grafittis, deportes, clásicos de fútbol que nos apasionan y que ahora podemos presenciar en el Estadio Único y con el Fútbol para Todos.
Nos enorgullece que el Gobierno Nacional haya invertido como nunca en nuestras escuelas y en la UNLP, aumentando  y  construyendo edificios nuevos.

Sabemos que es posible también en La Plata
Porque desde 2003 comenzó en Argentina un proceso extraordinario que nos permitió, de la mano de Néstor y Cristina, salir del pozo con la cabeza en alto. Ponernos de pie frente a los poderosos del mundo. Entrar a la UNASUR. Recuperar el MERCOSUR. Desendeudarnos. Brindar seguridad social a cinco millones de ciudadanos. Terminar con el clientelismo y garantizar derechos humanos básicos con la Asignación Universal por Hijo. Construir más de 1000 escuelas, kilómetros de autopistas, rutas y asfalto, viviendas, cloacas, agua potable.
Igualar derechos con el matrimonio igualitario.
Memoria, verdad y justicia con la política de Derechos Humanos, la renovación de la Corte y la derogación de las infames leyes de impunidad.
Porque comenzó a revertirse el proceso neoliberal y se pusieron en manos del Estado (del pueblo) las jubilaciones conculcadas a los argentinos,  Aerolíneas Argentinas, el control y sanción a los esclavistas sojeros, la persecución a los grandes evasores, las paritarias salariales de los trabajadores, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Nos enorgullece el coraje de nuestra Presidenta para dar cada una de las batallas sin perder el amor y la alegría, a pesar de todos los boicots, golpes y heridas sufridas.
Sabemos que es posible porque acá nació Cristina. Acá estudió Néstor y comenzó su carrera política. Acá fueron premiados por la Facultad de Periodismo Evo Morales y Hugo Chávez por su impulso a la comunicación popular.
Acá luchan Chicha Mariani, Hebe Bonafini, Estela Carlotto, Adelina Alayes, Nora Centeno y tantas otras Madres y Abuelas, algunas que ya no están, como “Micha” Villarreal y Nelva Falcone.
Estamos orgullosos de Favaloro, de la Brujita, del Mellizo, de Virus, de los Redondos, de Estelares, de Monstruo, de nuestras actrices, actores, bailarines, pintores, escultores.
En esta ciudad sobran los recursos humanos y materiales para impulsar el mismo proyecto transformador que comenzó en 2003.
Queremos que recuperar esta ciudad, que ya tiene una Presidenta.
Con el compañero Kibo Carlotto, que nos representa a todas y a todos los kirchneristas platenses, estamos seguros de que podremos.


Mesa política del Frente Grande La Plata
Abril de 2011.

Enlace: http://www.youtube.com/watch?v=V0-vmL4seCk

sábado, 2 de abril de 2011

Volver al horror, por Ernesto Alonso, ex combatiente y miembro del CECIM (*)

Un ex combatiente comparte experiencias y sensaciones del viaje
a las islas junto a un grupo de compañeros. Recuerdos, imágenes y desahogos en el viejo campo de batalla.

 
 
En el cementerio, Ernesto Alonso (izq.), Juan Andreoli (centro) y Luis Aparicio (der.) le rindieron homenaje a su compañero Dante Pereira.
Partimos hacia las Islas Malvinas el 12 de marzo para realizar un viaje hacia nuestro pasado, un pasado que nos marcó para siempre. Es el cuarto año consecutivo que un contingente de 16 ex combatientes puede regresar y que se hace efectivo mediante el convenio entre el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata y la Municipalidad de La Plata. La fuerza de nuestras vivencias y el respeto profundo por nuestros compañeros caídos nos obliga a que, en cada viaje, se reafirme nuestro compromiso militante, para que se entienda la insensatez de una guerra que nos perjudicó y se revalorice el sentido de la vida y de los derechos que los argentinos tenemos sobre ese vasto territorio usurpado.

Nuestra estadía en las Islas se extendió hasta el sábado 19. Habíamos salido desde Río Gallegos en el vuelo que opera la línea Lan Chile, todo segundo sábado de cada mes. Desde el preciso momento en que el avión despega de Río Gallegos casi que se empieza a divisar el contorno inconfundible de las Islas. Y se abren las puertas de los sentidos.

Es muy fuerte llegar al aeropuerto. No es el mismo aeropuerto al que arribamos en 1982, en Puerto Argentino. Hoy es la Fortaleza Militar de Malvinas, la Base de Mount Pleasant, donde la envergadura de las instalaciones militares da cuenta de la importancia estratégica que tienen las Islas para los usurpadores de nuestro territorio.

De antemano percibimos que este viaje tendría un condimento particular: la mayoría habíamos sido compañeros en la colimba y en Malvinas, un grupo humano de fierro que se formó en las Islas en medio de la guerra y que siguió unido hasta hoy, consolidados en una organización que nos permitió aprender a sobrevivir en la posguerra. Esa organización es nuestro querido CECIM La Plata. Juan Andreoli, Luis Aparicio, Sergio Sánchez, Fabián Pasaro, Aníbal Grillo y yo, Ernesto Alonso, todos de la 1ª Sección de la B; Fernando Magno del puesto comando en la segunda sección; Martín Raninqueo de la Compañía Comando del Regimiento 7, y Gustavo Acacio, del GADA 601 destacado en Ganso Verde.

Lo primero que recorrimos fue un circuito que comienza en Fitz Roy, el lugar donde estuvieron prisioneros Juan Andreoli, Luis Aparicio y Fabián Pasaro después del terrible combate del 11 de junio, en Monte Longdon. Durante el conflicto bélico, nosotros –que habíamos podido replegarnos– los teníamos por muertos. Pero más tarde aparecieron como fantasmas en Puerto Madryn, bajando del Canberra que estaba hundido.

Seguimos hacia el cementerio de Darwin que está emplazado en una pradera de una belleza particular, donde resulta imposible no quebrarse, ahí cuando comenzamos a caminar entre las cruces y a buscar a los que cayeron y ya no están. Más de la mitad de las tumbas no están reconocidas y esta situación irregular no es una cuestión menor: tiene que ver con el pensamiento de quienes, en 1982, tomaron la decisión de recuperar las Islas Malvinas con una acción militar que nos llevó al conflicto armado con Gran Bretaña el 2 de abril y que dejó un saldo de 649 muertos. Tiene que ver con el pensamiento de un Estado terrorista que después del 14 de junio de 1982, al regreso de los soldados combatientes al continente, impuso el silencio amenazando a todo aquel que en ese presente contara algo de lo sucedido en las Islas. El cementerio de Darwin es un cementerio privado de identidad.

La travesía continuó con un acompañamiento a Gustavo Acacio que iba detrás de su historia, la del combate en Ganso Verde, donde la intensidad del enfrentamiento había sido brutal. Nos relató desde dónde recibían los ataques aéreos, cómo los repelían con la bitubo antiaérea, cómo aguantaron hasta que no pudieron sostener más la situación. Nos contó que habían enterrado a los muertos argentinos y británicos, nos cerró su relato con su duro regreso a casa vía Uruguay.
Darwin, Goose Green, San Carlos eran lugares muy nombrados, pero inexistentes, remotos, distantes para todos nosotros. Al menos, hasta ahora. Porque pudimos conocerlos, recorrerlos y vincularlos a las historias de Juan, Luis, Fabián y Gustavo que habían compartido las cámaras frigoríficas de un viejo matadero abandonado en Bahía Ajax como prisioneros de guerra.

Fabián Pasaro, “el Cucu”, y Martín Raninqueo, “el Indio”, llenaron cada instante y cada lugar, con música, la música que también habían llevado a Malvinas muchos de nuestros amigos en su alma, la música que por entonces estaba prohibida. Martín, “el Indio”, con una guitarra al hombro, nos llevó hasta su posición en Wireless Ridge, donde empezaron a surgir los nombres de los primeros muertos: Pedro Vojkovic, Manuel Zelarrayán, Carlos Hornos y Guillermo Granado se habían metido en un campo minado y nadie les había avisado. Buscaban comida y terminaron siendo los primeros muertos por el hambre. El cuerpo de Pedro fue llevado al comando de la X Brigada donde un capitán, de apellido Yrigoyen, expresó: “Que se joda, por boludo”.

Cada día que vivimos en este regreso a las Islas fue muy intenso. Recordamos historias mínimas y relatos profundos. Todo recuerdo sumó una pieza para contribuir con el armado de un gran rompecabezas. Las imágenes fueron surgiendo, todas en blanco y negro, verde oliva, gris. Pero, a través de los días, también aparecieron los colores.

Finalmente, llegó el momento de subir al Monte Longdon, donde la mayoría del grupo, durante la guerra, permaneció más de 60 días. Queríamos subir y acampar, pasar una noche para rendirles homenaje a los amigos, para que la noche fría nos atrapara en el recuerdo. Fue una experiencia increíble: automáticamente cada uno de nosotros salió a buscar la posición que había tenido en aquel lugar, 29 años atrás.

En ese laberinto de piedras, que es la altura máxima del Longdon –están todas las piedras, la naturaleza no se atrevió a cambiar la geografía–, nadie le puede errar ni por un centímetro a reencontrarse con ese espacio donde pasamos tantos sufrimientos. Cada momento está en nuestro ADN.

Juan y Luis comenzaron a remover las piedras y entre la turba aparecieron objetos personales, un cepillo de dientes, una maquinita de afeitar, un dentífrico. Todo estaba allí como si el tiempo no hubiese pasado. El “Cucu” sacó una media, un paquete de curaciones. Todos se transformaron en antropólogos de su propio pasado y fueron encontrando los restos que habíamos dejado allí entre abril y junio de 1982.

Aníbal indicó dónde había pegado el bombazo sobre su posición, cuando una esquirla casi le arranca el brazo. Sergio contó cómo había sido pisado por un inglés que lo había dado por muerto aquella noche del 11 de junio. Fernando recordó la última comunicación telefónica con la primera sección que había sido atacada por el PARAC III.

En Malvinas, cada uno vivió experiencias diferentes, por más que haya estado a un metro del otro. Se pueden contar 10 mil historias, cada instante fue único para nosotros. Y así unidos, nos dimos cuenta de que el dolor era dolor pero menor si se lo compartía con el compañero. Lo importante es el relato colectivo que pudimos sintetizar con muchos de los que estuvimos allí presentes reconstruyendo el día a día.

En cada viaje, nos convencemos más de que es necesario hacer un ejercicio y poner cada cosa en su lugar, revisar ese pasado para construir el futuro, poner a los dictadores y asesinos en la cárcel y a los responsables de la derrota, también.

Durante todos estos años, han tratado de separar, distanciar, excluir a la guerra de Malvinas como parte de la dictadura militar, intentando justificar con los argumentos más inexplicables que la decisión tomada por quienes no respetaron la soberanía popular, apropiándose de un mandato que el pueblo no les otorgó, había sido la correcta.

Los ex soldados fuimos testigos de las aberraciones cometidas por oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas, a través de los testimonios de los que sufrieron en carne propia la tortura física, psicológica, los estaqueamientos y la traición. Fuimos testigos de la impericia, la irresponsabilidad y la cobardía por parte de quienes nos conducían. Nos quisieron imponer un pacto de silencio, el que a “ellos” les enseñaron. Intentaron durante todos estos largos años contar otra historia, la que “ellos” denominaron “La Verdadera Historia”. Condicionaron la democracia con nuestra causa, y la de “ellos”, su causa, las leyes de obediencia debida y punto final. Les mintieron a los familiares, nunca hicieron una autocrítica y se ocultaron bajo el manto de neblina que persistió en estos largos años.

Toda nuestra historia, la que comenzamos a forjar apenas regresamos, desde nuestro querido CECIM La Plata, es fruto de una identidad férrea. Los que fuimos colimbas nada teníamos que ver con los uniformes militares que estuvieron manchados de sangre compatriota, salida de las mesas de torturas o de la ignominia de los secuestros de niños.

A 29 años de aquella guerra, más que decir algo, es imprescindible volver a sentir el derecho pleno a pensar que la historia que nos tocó vivir no fue en vano. Que el dolor no fue –ni es– en vano. Que el recuerdo no debe ser sólo pesadilla. Que la memoria no debe ser convocada sólo una o dos veces al año. Que Malvinas es mucho más que la guerra. Que Malvinas es presente y futuro.


(*) Fuente: Revista Veintitrés, http://veintitres.elargentino.com/nota-2513-portada-titulo.html

viernes, 1 de abril de 2011

El Kirchnerismo platense se encolumnó tras la candidatura de Kibo




Anoche se realizó la cena de lanzamiento oficial como Candidato a Intendente de La Plata de Kibo Carlotto, en el Sindicato del Personal Mensual del Hipódromo.
Los referentes del espacio kirchnerista respaldaron con su presencia a Carlotto, a la vez que criticaron duramente el derrotero del actual intendente Bruera, alejado del Proyecto nacional y Popular desde 2009.
Entre los concurrentes a la cena se encontraban los Diputados Nacionales  Carlos Kunkel, Cuto Moreno, Remo Carlotto y Ariel Pasini; el Ministro de Justicia Julio Alak, el ex Canciller Jorge Taiana, y los más destacados referentes locales de las agrupaciones K.


Vasco Agarraberes, Elisa Ghea y Cintia Rogovsky, compañeros del Frente Grande local (*)
(*) Imágenes: gentileza Cra. Claudia Carusso

Enlaces de interés:
http://www.infoplatense.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=6476:fuerte-respaldo-politico-a-la-candidatura-de-guido-carlotto&catid=1:la-plata&Itemid=2

http://www.elargentino.com/nota-132500-Cristina-es-la-candidata-natural-para-conducir-este-modelo-nacional-y-popular.html

La Convocatoria Militante "La Bernalesa" inauguró local en nuestra ciudad

Desde ayer, la Corriente Nacional de la Militancia tiene un nuevo local: la Casa Provincial  "Jorge Ruso" Demitrio, de la Convocatoria Militante "La Bernalesa", espacio político conducido por el Intendente de Quilmes, Francisco "El Barba" Gutierrez.
Felicitamos a los compañeros de "La Bernalesa" que, como dijimos ayer cuando estuvimosen el acto, han abierto nuevas puertas para que más militantes se sumen al Proyecto Nacional y Popular que comenzó en mayo de 2003 con Nestor Kirchner y que encarna hoy la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner.

Nueva casa compañera en nuestra ciudad




Kibo y Gabriel Mariotto

El pasado lunes, el Candidato a Intendente por el espacio kirchnerista Kibo Carlotto recibió la visita del funcionario nacional Gabriel Mariotto. En el marco de la recorrida por los barrios platenses,  ambos visitaron una radio en Los Hornos, y más tarde, en el barrio de Tolosa,  inauguraron una nueva Casa Compañera. Esta vez un orgulloso Darío González recibió  a los vecinos  y compañeros que se acercaron a escuchar las palabras tanto del funcionario nacional como las del candidato a la intendencia local.
            Les contamos a quienes no conocen el proyecto popular impulsado por el propio Mariotto, que la primer Casa Compañera del país fue inaugurada en Lomas de Zamora el 15 de enero de este año y en estos apenas 2 meses y medio han sido abiertas decenas de otras casas en diferentes puntos del país como Bariloche, Mar del Plata, Rosario y Vicente Lopez.
“Me gusta la política, me gusta militar, así que con esto estoy cumpliendo un sueño” dijo Darío emocionado y a su vez Mariotto valoró su actitud subrayando “el compromiso militante que significa poner la vivienda a disposición de un compañero”.

Gabriel Mariotto, Darío González y Kibo
De esta forma Kibo Carlotto va tomando contacto con los vecinos de todos los barrios platenses, los del casco urbano y los de la periferia, intercambiando con ellos las propuestas de mejoras que la ciudad necesita en forma urgente.